Convertirse en el heredero de Akira Toriyama no fue una decisión tomada a la ligera. El actual dibujante de Dragon Ball Super, Toyotaro, confesó que tuvo que dibujar y publicar 30 capítulos completos del manga antes de sentir que contaba con la aprobación definitiva y la confianza total de su maestro.
Este periodo de prueba no oficial sirvió para demostrar que no solo podía imitar el estilo visual, sino también capturar la narrativa y el “alma” que definió a la obra original durante décadas.

Un examen de años bajo la sombra de un gigante
La relación entre ambos autores fue de mentor y alumno, pero con una exigencia absoluta. Durante esos primeros 30 capítulos (que abarcan aproximadamente desde el inicio de la serie hasta el clímax de la saga de Black Goku y el inicio del Torneo del Poder), Toriyama supervisaba cada guion y corregía bocetos de forma meticulosa.
Para Toyotaro, este proceso fue una carrera de resistencia. La revelación destaca que no fue hasta que el manga adquirió su propia identidad visual y narrativa —equilibrando la esencia de los 90 con la modernidad de la era Super— que Toriyama comenzó a darle mayor libertad creativa, delegando diseños de personajes y resoluciones de combate que antes eran innegociables.

La consolidación de una nueva era para los Saiyajin
Esta confesión llega en un momento emocionalmente significativo para los fans, tras el fallecimiento de Toriyama el año pasado. Saber que Toyotaro pasó por un “entrenamiento” tan riguroso otorga una capa de legitimidad necesaria para el futuro de la franquicia. El dibujante ya no es solo un fan que cumplió el sueño de trabajar en su serie favorita; es un autor validado por el propio creador a través de años de trabajo constante.
En una industria donde los relevos suelen ser traumáticos o puramente comerciales, el camino de los 30 capítulos de Toyotaro asegura que el ADN de Dragon Ball permanezca intacto, permitiendo que la historia de Goku continúe con la bendición técnica de su origen.
