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El adiós al Super Saiyan 3: La razón técnica por la que Toriyama decidió jubilar las transformaciones clásicas

La razón de Akira Toriyama no fue el diseño, sino una cuestión práctica.

Goku Super Saiyajin 3

Para muchos fans, el Super Saiyan 3 representaba el pináculo del poder en Dragon Ball Z, pero su ausencia casi total en las batallas decisivas de la era moderna tiene una explicación que va más allá de la estética.

En antiguas entrevistas del fallecido maestro Akira Toriyama, la decisión de dejar de lado estas fases no fue un olvido, sino una estrategia de eficiencia energética y narrativa. Toriyama explicó que, tras el enfrentamiento con Beerus, Goku comprendió que dominar su forma base y el Super Saiyan original (el grado 1) resultaba mucho más productivo que el “despilfarro” de energía que suponen las transformaciones superiores, las cuales agotan el cuerpo del guerrero a una velocidad insostenible en combates prolongados.

Goku Super Saiyajin 3
Goku Super Saiyajin 3

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La ineficiencia del desgaste y el retorno a las bases

El problema técnico del Super Saiyan 2 y, especialmente, del Super Saiyan 3, reside en el consumo de Ki. Mientras que el Super Saiyan 3 multiplica el poder, lo hace a costa de una tensión física que drena las reservas de energía en cuestión de minutos, un defecto que quedó evidenciado en la batalla contra Kid Buu.


Toriyama señaló que Goku llegó a la conclusión de que fortalecer su estado normal y el primer nivel de Super Saiyan permitía un control mucho más refinado y un menor desgaste, logrando un poder equivalente o superior sin las desventajas de la fatiga extrema. Esta filosofía de “menos es más” fue la que permitió que Goku pudiera canalizar el Ki Divino más adelante, priorizando la calma y la precisión sobre la fuerza bruta descontrolada.

Goku Super Saiyajin
Goku Super Saiyajin Dragon Ball

En términos de diseño, esta decisión también facilitó la transición hacia las nuevas etapas de la franquicia. Al minimizar el uso del Super Saiyan 3 —famoso por su largo cabello y la ausencia de cejas—, el equipo de animación pudo centrarse en transformaciones más estilizadas y manejables como el Super Saiyan God y el Blue.

Estas nuevas formas no son simplemente aumentos de potencia, sino cambios de naturaleza en la energía de Goku, lo que hace que las formas intermedias (SSJ2 y SSJ3) resulten redundantes en términos de jerarquía de poder. Para Toriyama, el entrenamiento real no consistía en añadir más capas de transformación, sino en hacer que la forma básica fuera lo suficientemente poderosa como para que las transformaciones fueran apenas un último recurso necesario.

El legado de Toriyama y la economía del poder en 2026

Esta revelación técnica ha permitido a los guionistas de los últimos arcos de la serie, como el de Super Hero o el manga actual, explorar el potencial del “Estado Definitivo” y el Ultra Instinto, que se alejan de la estética de los años 90.

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. Foto: (Especial)

La lógica de Toriyama estableció que un guerrero no es mejor por tener más transformaciones, sino por qué tan bien gestiona sus recursos. Esta “economía del poder” ha sido fundamental para mantener la relevancia de Goku frente a enemigos que ahora poseen capacidades de alteración de la realidad o absorción de energía, donde un Super Saiyan 3 simplemente se quedaría sin “batería” antes de poder asestar un golpe definitivo.

En retrospectiva, la jubilación de estas fases marcó el fin de una era de excesos visuales para dar paso a una etapa más táctica. Al simplificar el arsenal de Goku, Toriyama devolvió el protagonismo a la técnica de combate y a la estrategia, algo que se había perdido ligeramente entre melenas doradas y rayos eléctricos.

Este análisis deja una lección de ingeniería narrativa: a veces, para alcanzar el siguiente nivel, es necesario pulir los cimientos y dejar atrás los adornos que, aunque visualmente impactantes, lastran el rendimiento real del héroe.

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