Desde hace años se dice que los jóvenes no creen en el matrimonio, que prefieren la independencia, las apps de citas o vivir sin ataduras. Pero algo curioso está pasando con la Generación Z (nacidos entre aproximadamente 1997 y 2012): muchos sí quieren casarse, ¡pero a su manera!
Según una investigación de Charles Russell Speechlys, tres de cada cuatro jóvenes de la Generación Z planean casarse y el 69% desea tener hijos, situando el matrimonio y la familia como hitos altamente significativos en sus vidas.
Esto no significa volver a los modelos antiguos. Más bien, se trata de una ilusión renovada, donde el matrimonio no es una meta impuesta, sino una decisión consciente basada en el amor genuino, la estabilidad emocional y la construcción de una vida compartida.
¿Qué piensa realmente esta generación?
Un informe global de The Knot Worldwide muestra que más del 80% de los Gen Z está emocionado por la idea de casarse y muchos incluso ya sueñan con su día especial.
Palabras como “compromiso”, “felicidad” y “para siempre” son las que más les vienen a la mente cuando piensan en matrimonio, mostrando que la institución todavía tiene un lugar en sus corazones, aunque redefinida a su modo.
¿Por qué este “ahora sí quiero”?
Hay varias razones profundas y enriquecedoras detrás de este cambio:
- Más sentido y menos presión social: Los jóvenes ahora eligen casarse porque lo desean, no porque “se debe hacer a cierta edad”.
- Mayor consciencia emocional: La Gen Z valora la salud mental y las relaciones sanas, lo cual influye en que vean el matrimonio como un proyecto compartido más que como una obligación social.
- Realismo económico: Aunque muchos quieren casarse, también consideran factores como la estabilidad financiera. De hecho, algunos ven el matrimonio incluso como una estrategia conjunta para enfrentar retos económicos como vivienda o seguros.
Más cariño, menos prisa
Es cierto que los matrimonios tradicionales han bajado en número en algunos países, y muchos jóvenes posponen casarse hasta lograr estabilidad personal o profesional. Pero eso no significa que no lo quieran. Simplemente están repensando el cuándo y el cómo.
La generación que creció con internet y redes sociales sabe que amar hoy es más complejo, más consciente y más personal. Esto se traduce en relaciones menos impulsivas y más reflexivas, donde el matrimonio puede ser el resultado de una alianza emocional profunda, no un trámite social.
Un matrimonio con corazón Z
La Gen Z no quiere volver al pasado, pero tampoco lo rechaza. Más bien, está reinventando el matrimonio para hacerlo auténtico, respetuoso e igualitario: parejas que valoran la comunicación, la equidad y la felicidad compartida.
Esto no es solo una tendencia sociológica: es una señal de que los jóvenes siguen creyendo en el amor duradero, pero con ojos nuevos, corazón lleno de expectativas y mente abierta a formas diferentes de construir una vida juntos.
