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11 señales de que tu pareja te tiene domina’o

¿Recuerdas los buenos tiempos en que podías hacer lo que te diera la gana? Añoras salir a janguear sin hora de llegada, ligar chicas sin tener que usar gafas o dejar la computadora con el Facebook abierto sin temor a nada. Ya solo te queda la nostalgia de esa época que ya NUNCA más volverá. Ahora hasta para ir a la panadería debes dar explicaciones. Hace mucho dije que “la mujer es maldad”, y hoy me sostengo. Las féminas llegan a nuestras vidas y se muestran como dulces damiselas incapaces de subyugarnos. Al pasar los meses, de forma astuta nos van transformando hasta sembrar el miedo en nuestra psiquis y hacernos esclavos de sus caprichos.

De aquel closet donde guardabas tu ropa, poco espacio queda, pues ella lo ha colonizado en su mayoría con sus blusas. Al dormir, te confinan a la esquinita de la cama (sin sábana), pues las muy insidiosas se estiran para acaparar toda la cama. ¿Te sientes identificado con esto? Hoy te decimos once señales de que tu pareja te tiene domina’o.

1. Conoce tus contraseñas de e-mail, Twitter, Facebook y hasta de tu ATH

Ella es de estas mujeres que ponen en el wall de tu Facebook: “pasando a verificar que todo esté en orden”. También es de esas que vigila que ese inbox nunca tenga una notificación. La falta de privacidad es tanta que en ocasiones mientras estás en el baño, ella te toca la puerta y te grita “¿todo bien aquí?”, mientras tú lloras en posición fetal bajo la ducha porque extrañas la época en que podías hacer coreografías en la ducha sin que tu pareja piense que estás “ahorcando el pollo”.

2. ¿Amigos? ¿Qué es eso? Tus amigos ya no son tus amigos, sino los amigos de ella

Eso de ver un jueguito de NBA con los panas es cosa del pasado, pues ahora estás en el cumpleaños de Isha. Hay que destacar que Isha es la chihuahua de la mejor amiga de tu novia. Sí, estás celebrando el natalicio de una perra, mientras tu juventud se desvanece y escuchas a las chicas hablando sobre lo brutal que está “Orange is the new black”. ¡Wujuuuuuu!

3. Romeo Santos ya no te parece tan malo

En general, tus gustos han cambiado, y ahora no solo oyes a Romeo Santos con sus delicados gemidos o el “vozarrón” de Enrique Iglesias, sino también a Lady Gaga, Beyoncé y hasta te &#39esgalillas&#39 cantando “Yo me cuido sola” de Mojito Lite. Eres una diva con manzana de Adán y las piernas pelúas… porque todavía no te afeitas las piernas, ¿verdad?

4. Ella decide sobre tu agenda

Justo cuando ya les dijiste a tus panas que el jueves vas a darte par de tragos con ellos, tu esposa te dice que compró taquillas para ir a ver a un stand up de su comediante favorito: Alex Díaz. Comienzas a reflexionar… ¿vas a irte con los socios y aguantar que luego ella te pelee por eso durante meses? Te falta valentía para eso, así que terminas disfrutando de sana comedia… sin risas NI ALCOHOL.

5. Te dice apodos estúpidos en público y no protestas

Ya no te llamas Carlos ni Jorge ni Pedro, ahora es “Bubú” y o alguna estupidez que te haga lucir lo más bambalán posible. Tienes sobrenombres asquerosamente cursis, y ella -cuyo único interés es castrarte mentalmente- te lo dice frente a las personas para ver como hace añicos tu hombría. ¿Escuchas eso? Son los demás burlándose de ti.

6. Le molesta que bebas alcohol, que comas mucha grasa, que respires, etcétera

Comer lo que se te antoje ya no es posible, porque ella vigila cada paso que das con la excusa te está cuidando. Si alguna vez decides llegar a la casa con olor a alcohol, podrás ver como un rabo puntiagudo sale de su coxis y el calor empieza a aumentar. Tú solo querías una cerveza… y ahora vas a un juicio con Lucifer de juez, jurado y verdugo.

7. Llegó con una sorpresa: una mascota

Tu novia adoptó un perro que, según te dice, es hijo de los dos. Tú no querías una mascota porque a duras penas puedes cuidarte tú, pero un día ella se aparece con un Shih Tzu que van a criar juntos. Por supuesto, te toca a ti sacarlo a pasear y comprarle comida. Ahora está antojá de llevarlo a la playa, y aquella neverita con cervezas pasa a ser cosa del pasado, pues no puedes cargar tantas cosas. Miras a Frida -la perrita- y aunque deseas dejarla, eso no es una opción. Cuando subes la foto a Instagram del “dominguito en la beach”, podemos notar la tristeza en tus ojos.

8. Tienen una cuenta de Facebook juntos

La privacidad recogió motetes y se fue para siempre de tu vida. “¿Por qué no quieres tener la cuenta juntos? ¿TIENES ALGO QUE ESCONDER?”, te dice para ponerte entre la espada y la pared. Ahora no solo eres conocido por ser un bobo, sino por ser esa persona annoying que comenta en las redes sociales, y uno no sabe cuando la opinión es de ella o de él. Nunca serán tan cool como el binomio Topandita, compuesto por Yolanda Monge y Carlos Topacio Mamery.

9. Ya tus amigos no te llaman

Claro, cansados de que siempre les digas que ya hiciste planes con ella, los panas tiraron la toalla. Además, es probable que cuando salgas con ellos digas que vas con tu novia o que se aparezca en plena reunión sin ser invitada. Tus amigos saben que tu pareja cogió tu man card y la partió por la misma mitad.

10. Siempre te hace pagar las cuentas

Estamos en otros tiempos, ya el hombre no tiene que pagarlo todo. Lo justo es que a veces pagues tú y otras veces lo haga ella. Y ahí estás tú, dejando la quincena en una cena. Intentas decirle que las cosas no te van tan bien económicamente para que ella te tenga compasión… ¿dije compasión? No, para que ella te tenga LÁSTIMA. Pero ella no le importa tu pelambrera. Además, si tú no puedes pagarle, otro sí podrá. ¿Dónde está tu Dios ahora?

11. Llora cuando vas a confrontarla

Decides llenarte de valor y hablar con ella sobre las cadenas que te mantienen cautivo. Ella es astuta, y justo cuando conoce por dónde va la conversación, comenzará a llorar para virarte la tortilla y hacerte sentir culpable porque ella solo te está cuidando. Es así como NUNCA saldrás de su cárcel.

Si tu novia o esposa hace dos o tres de estás cosas, ya no hay vuelta atrás. No puedes escapar.

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