Jarana

Veronique deja a Rubén en el “friendzone” tras invitación al “Paseo del Amor”

El paseo del amor se encuentra en la zona del Reloj de Aibonito

Rubén Sánchez y Veronique Abreu Tañón

Ya le habíamos dado demasiado break a nuestro periodista favorito, Rubén Sánchez, pero nos comenzó a dar contenido nuevamente, luego de su extraña conversación sobre el carrucho con Abel Nazario y ahora que Veronique lo mandó al friendzone por ocasión número 1,390.

Fue durante una de esas conversaciones random que se dan en Temprano en la Mañana (WKAQ 580), donde Rubén dialogaba con el Dr. Eduardo Ibarra sobre diversos temas de salud y, de repente, surgió el tema sobre el “Reloj de Aibonito”, espacio del cual el galeno y su esposa son propietarios.

El Dr. Ibarra, quien parece que no lee El Calce y no está al día con la relación de Rubén y Veronique, quiso invitarlos como pareja para que desfilaran por el Paseo del Amor; sin embargo, la periodista le paró el caballito rápido y aclaró que podrían ir, pero como “amigos”.

“Al Paseo del Amor, Rubén y yo podemos ir, pero como amigos, ya no como pareja. Podemos ir como amigos, debe ser bien bonito”, expresó Veronique.


El doctor quiso arreglar la situación, pero les tiró más fuerte cuando dijo que los espera en el Paseo del Amor “como amigos, como amantes o lo que sea”, mientras Rubén intentaba cambiar el tema.

Abel Nazario lamenta que a Rubén Sánchez no le guste el carrucho

La realidad es que ni sabemos para qué rayos Abel Nazario estaba de invitado en el Junte Poderoso, entrevista que se transmite simultáneamente por WKAQ 580 y Noticentro Al Amanecer, de WAPA TV, pero al final se tornó en un junte de señores poco poderosos en una barra cualquiera de la isla.

“Hay un debate en las redes porque alguien compró cuatro arepas de carrucho en un restaurante. Esto puede verse liviano, pero no lo es. Esto habla de los tiempos… Le cobraron a la persona sesenta dólares por cuatro arepas de carrucho”, comenzó diciendo Rubén.

Aunque este esperaba que Abel se montara en su ola de quejas, el exsenador lo sorprendió al defender el precio del carrucho.

“Eso es un precio razonable. Estás comiendo una comida fina, que es escasa, que está limitada, que está regulada y que es exquisita”, dijo.

Pero Abel fue más allá y le dijo a Rubén que el carrucho no es como la tilapia, y lamentó que este no disfrute del sabor del animal marino.

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