Jarana

¡No a la peste a sobaco! Hacen llamado a no inventar con desodorantes de avena en este caluroso verano

Olvídate de si hacen daño; nuestras narices no aguantan.

Es importante destacar que estos productos han sido diseñados específicamente para el uso en la piel, pasan por rigurosas pruebas dermatológicas para evaluar su potencial de irritación, y si no cumplen con los estándares de seguridad, no se lanzan al mercado.
Desodorante Imagen referencial (Freepik)

Un serio reclamo se ha realizado en las redes sociales ante el calor intenso que estamos viviendo en Puerto Rico, especialmente durante este mes de junio y lo que se espera para julio, agosto y septiembre, cuando hasta bañarse será complicado si viene una sequía.

Luciana Alejos Faustinelli, quien se identifica en su Instagram como una argentina que sobrevive en el trópico, hizo el llamado para que no se pongan a experimentar con otros tipos de desodorantes y nos hagan aguantar su peste a sobaco. (Eso último no fue ella; lo añadimos nosotros).

“Yo no sé quién necesite oír esto, pero este no es el verano para que usted pruebe desodorantes de avena ni de leche de cabra. Usted quiere cooperar con los artesanos locales, perfecto. Cómprele una vela o una panetela de guayaba, pero el desodorante de aluminio, plomo, metal, cobalto, la tabla periódica completa en un desodorante, eso es lo que necesitamos”, expresó.

La verdad es que el calor no vino a jugar este año. Por ejemplo, para hoy, el informe del Servicio Nacional de Meteorología (SNM) indicó que el aumento gradual de nubosidad limitará la cantidad de lugares que podrían superar índices de calor de 100 grados o más.


Aun así, algunas áreas aisladas del norte central y oeste de Puerto Rico podrían sentir brevemente altas temperaturas.

Además, mientras se registran temperaturas sobre lo normal en aguas locales, que favorecen la actividad ciclónica, el fenómeno atmosférico El Niño cobra mayor fuerza, lo que podría impedir ese desarrollo y provocar una sequía para esta temporada en 2027.

Ernesto Morales, meteorólogo en el Servicio Nacional de Meteorología (SNM) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés), explicó a Metro el pasado mes de mayo que los vientos cortantes de El Niño detienen el desarrollo de ondas tropicales y otros sistemas. Si la fuerza del fenómeno persiste, puede ocasionar un déficit de lluvia para finales de este año.

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