Fabulosas fábulas de ficción

Crónica: La maravillosa obra de Pierluisi que no se ve desde un carro estartala’o

¡Haciendo que las pasas cosen!

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Esta semana el gobernador de Puerto Rico, Pedro Pierluisi, se puso potroncito (pero sin provocar ningún tipo de miedo) nuevamente y aseguró que su “obra” (y no de teatro) se puede ver en cada esquina del país. Bueno, pero solo si vas en carro, si estás a pie puede ser que no veas nada de esa obra.

Vamos a aclarar algo, esto el gobernador lo dijo en serio cuando se le cuestionó sobre unas expresiones del alcalde de San Sebastián, Javier Jiménez, quien está a dos “Padre Nuestro” de convertirse al Proyecto Dignidad.

Ahora bien, las expresiones del gobe me dejaron pensando…¿Será verdad que porque estoy a pie no he visto esa obra de la cual tanto alardea? Así que decidí invitar a par de panas, ofrecerles cerveza y un “road trip” con la excusa de irnos a ver el supuesto trabajo que ha hecho la administración de Cary, digo, de Pedro.

Llegaron los panas y nos montamos en un carro bien estartala’o de esos que odia nuestro gobernador guaynabito, pero no hay más ná' así que nos fuimos. Por la autopista cometimos el grave error de irnos por el carril reversible o como muchos le llaman “el carril de los riquitos de Dorado”. Gastamos un dineral en ese carril para coger el mismo tapón que los demás, así que por culpa de Pipo y la inflación, entre las cervezas y peajes ya teníamos más de $50 en las costillas.

Todo iba más o menos bien. En el radio sonaba Cultura Profética y nos estábamos cuestionando si el dolor de espalda eran los 30 o la vacuna del COVID-19. Así que cambiamos el playlist al de Héctor El Father porque preferimos convertirnos a la Iglesia del Perreo que a la secta de los vaculocos.

De momento, ¡PUM! Un maldito cráter en la carretera hizo que nuestras cabezas chocaran contra el techo y la goma del carro se partiera en cuatro cantos. Nos tuvimos que parar en el paseo y ya nuestro “road trip Pierluisista” había sufrido su primer obstáculo. Nos paramos en el paseo a ver si alguien nos ayudaba, pero ni la estatua de Colón se dignó a mirarnos.

De momento llegó el salvador, sí el nieto favorito de tu abuela, el que todo el mundo coge de mangó bajito porque es bien buena gente…¡Alex DJ! Sí, el animador de Puerto Rico Gana se bajó de su carro con su peinado intacto y un gato en la mano. Le pedimos $500 a ver si conseguíamos las cuatro gomas nuevas, pero ya en ese cuento él no vuelve a caer. El eterno rival de Mr. Cash agarró el gato y comenzó a subir el carro para cambiar la goma. Sin embargo, su débil cuerpo no pudo con tanto y se fracturó la espalda.

El fuerte dolor que sentía lo hizo tirarse al suelo y nos pidió que llamáramos a una ambulancia. ¡Pfft! Estamos en Pe Erre, eso no va a llegar a tiempo. Así que lo montamos en su carro y lo llevamos hasta el Centro Médico de Río Piedras.

Allí nos encontramos con un reguero de gente y poco personal para atenderlos, obvio, en este país ya casi no hay médicos así que tuvimos que esperar como 4 horas para que atendieran a DJ.

Hasta que llegó Luisito Vigoreaux, quien aunque no sabe nada de medicina, está haciendo horas como voluntario en Centro Médico ante la falta de personal. Luego de decirnos “pendejos” como 20 veces por no saber cambiar una goma agarró un gancho de Pitorro y se lo echó encima a Alex. Milagrosamente lo curó y de ahí pudimos continuar con nuestra travesía.

Dejamos a DJ en Telemundo y el bondadoso animador nos dejó su carro que en realidad era del productor. Alex sigue regalando cosas que no son suyas...

Nos fuimos nuevamente por el expreso, esta vez en ruta hacia el sur.

¡Maldita sea se me fue la luz! Nunca voy a terminar esta crónica.

Ok, llegó, seguimos. Siempre es buen momento para cagarse en LUMA.

Por fin llegamos al área sur de Pe Erre, ya hemos recorrido medio país, entre boquetes y puentes rotos no hemos visto la “obra” de Puerluisi. En el sur siguen las escuelas y casas con grietas por culpa de los terremotos. Todavía hay postes y semáforos que María viró y así se quedaron. Volvemos a San Juan por el norte a ver si veíamos algo distinto pero no, ya era de noche y no hay ni luz para ver el camino.

¿Entonces, dónde está la obra de Pipo?

Vamos al Viejo San Juan, a Fortaleza a ver si es que está allí. En la ciudad amurallada entendimos todo. El gobe ya tiene el síndrome que le da a todos los gobernantes que han vivido en Fortaleza. Desde allí se ve todo bonito y cuando te pasan en la Escalade por el expreso a 80 millas y con escolta TODO se ve bello.

Lamentablemente a seis años del huracán María, aún hay toldos azules, no hemos avanzado tanto como aseguran y los chavos se están repartiendo donde no se ven.

¿Seguiremos viviendo en la fantasía de Pipo o despertamos? Eso te toca a ti que me lees.

PD: Gracias a esos Alex DJ y Luisitos Vigoreaux de la vida, los boricuas que nos sostenemos entre nosotros y nos ayudamos a pesar de la dejadez del gobierno.

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