El lanzador vegalteño Eduardo Rivera dio un giro significativo esta semana al recibir la oportunidad de integrarse al roster de los Medias Rojas de Boston en las Grandes Ligas (MLB, en inglés).
A sus 22 años, el zurdo completó un rápido ascenso dentro de la organización luego de destacarse en Doble A con los Perros Marinos de Portland, donde limitó a la ofensiva rival a una sola carrera en 10 entradas, acumulando 16 ponches y tres boletos. Su rendimiento fue suficiente para colocarlo en la conversación de las grandes ligas.
Antes de su llamado, Rivera fue promovido brevemente a Triple A con los Medias Rojas de Worcester, aunque no llegó a lanzar en ese nivel.
Rivera inició su carrera profesional tras ser escogido en el draft de 2021 por Oakland, pero su trayectoria tomó un nuevo rumbo al integrarse a Boston en 2024. Desde entonces, ha mostrado avances notables, particularmente en la consistencia de sus lanzamientos y en el control desde el montículo.
Con una estatura de 6 pies y 7 pulgadas, y una recta que se mueve en las 90 millas por hora, el puertorriqueño ha complementado su arsenal con un deslizamiento que le ha permitido dominar a sus oponentes. En la pasada temporada, dejó efectividad de 2.48 en 87 entradas en las ligas menores, acompañado de un alto índice de ponches.
También sumó experiencia internacional con Puerto Rico en el Clásico Mundial de Béisbol 2026, donde trabajó 6.2 episodios con nueve ponches. A nivel local, formó parte de los Cangrejeros de Santurce en la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente, teniendo actuaciones destacadas en la etapa de postemporada.
En la semifinal ante los Criollos de Caguas lanzó 13 entradas en total, permitió apenas una carrera y ponchó a 17 bateadores, incluyendo una salida de 5 entradas en blanco con 8 ponches y otra de 8 entradas con 9 ponches.
En el conjunto de las Medias Rojas, se proyecta que Rivera comience en funciones de relevo mientras continúa con su adaptación en el equipo, en un momento donde la franquicia realiza ajustes en su cuerpo de lanzadores.
