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Desde la banca universitaria, Edgar Díaz comparte su reflexión sobre la entrada de Carlos Beltrán al Salón de la Fama

El ex preparador físico del inmortal 2017, Iván Rodríguez, se sincera sobre la nueva entrada de un puertorriqueño a Cooperstown

Desde la banca universitaria, Edgar Díaz comparte su reflexión sobre la entrada de Carlos Beltrán al Salón de la Fama
Desde la banca universitaria, Edgar Díaz comparte su reflexión sobre la entrada de Carlos Beltrán al Salón de la Fama

Más allá de la celebración por la exaltación al Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown del expelotero de Grandes Ligas, Carlos Beltrán, a la clase 2026, la inmortalización del manatieño ha provocado una profunda reflexión en la comunidad deportiva y académica universitaria.

En la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI), alrededor de 300 peloteros se benefician de becas universitarias gracias a su talento académico y deportivo. Uno de los directores atléticos que otorga este apoyo es Edgar Díaz, líder de la tribu taína de la Universidad Ana G. Méndez (UAGM), quien acumula 21 años de experiencia como preparador físico de expeloteros de Grandes Ligas.

Su trayectoria incluye acompañar al inmortal Iván “Pudge” Rodríguez, exaltado en su primer año de elegibilidad en 2017.

LAI: Mirando esos 21 años que estuviste trabajando con peloteros de Grandes Ligas… ¿qué observaste o aprendiste de aquellos jugadores para que hoy podamos impulsar otra época dorada?


Edgar: “Ese grupo de peloteros amaba el béisbol de verdad. Venían de la nada y jugaban por respeto al juego, no por dinero. Eran dedicados, unidos y vivían el deporte dentro y fuera del terreno. Mucha gente piensa que la vida en las Grandes Ligas es glamour, pero es una carrera de grandes sacrificios: viajes constantes, poco tiempo con la familia y una rutina dura. Se gana bien, sí, pero se paga con mucho esfuerzo personal”.

LAI: ¿Dónde debe comenzar la preparación de un pelotero para llegar al más alto nivel?

Edgar: “Preparar a un pelotero para Grandes Ligas comienza desde pequeño. En Puerto Rico el talento está: desde las ligas menores, a los 11 o 12 años, ya nuestros niños compiten y ganan porque el béisbol es tradición. Pero para desarrollar un jugador completo hace falta más que talento: se necesita apoyo familiar, entrenadores capacitados y un sistema que priorice el desarrollo sobre la competencia.

Muchos niños tienen habilidades naturales que se pierden porque no reciben oportunidades o porque no los identifican a tiempo. También influye la oportunidad: cuando te la dan, no puedes fallar.

Iván Rodríguez es el mejor ejemplo: el primer día le cachó a Nolan Ryan y Kevin Brown, bateó, respondió y se quedó.

En el deporte, la ‘suerte’ es confiar en el proceso, trabajar, ser humilde y saber escuchar.”

LAI: ¿Estás preparando peloteros para la Liga Profesional o MLB?

Edgar: Ahora mismo no trabajo con peloteros profesionales, pero sí con jóvenes de 15 a 17 años. Para el 2027 tengo un prospecto que, para mí, será uno de los principales en el draft: Bradley Rodríguez, un campo corto talentoso, humilde y manejable.

LAI: Desde tu rol como director atlético, ¿sigues apostando a la juventud puertorriqueña?

Edgar: La pasión por desarrollar atletas no se me ha quitado. El deporte me formó y me educó. Desde mi posición, tengo la oportunidad de devolver lo que recibí. Yo pasé por lo que ellos viven: sé lo que necesitan y lo que sienten. Si tengo las herramientas para ayudarlos, ¿por qué no hacerlo? Las generaciones cambian, pero el compromiso es el mismo: guiarlos, enseñarles disciplina y brindarles las facilidades para alcanzar sus sueños.

LAI: Más allá del talento, ¿qué otros elementos deben trabajarse?

Edgar: “Muchos peloteros se forman gracias a padres que, aunque no estén certificados, dedican su tiempo a llevar a los niños al parque. Esa cultura comunitaria sigue viva. La juventud ha cambiado: ahora se preocupan más por la imagen y las redes sociales, cuando deberían enfocarse en su deporte y estudios. La disciplina comienza en el hogar. El deporte es duro y la vida también; hay que fortalecer el carácter.”

LAI: ¿Qué papel juega la formación en el hogar?

Edgar: “Como dice el refrán: la educación comienza en el hogar. Nadie te va a dar un consejo sincero ni va a querer lo mejor para ti como tus padres. Ese es el amor más puro que existe”

LAI: ¿Cuán importante es la salud mental en el desarrollo del pelotero?

Edgar: “Hoy más que nunca tenemos que trabajar la salud mental de nuestros jóvenes. Incluso atletas profesionales, con dinero y fama, pueden enfrentar depresión, ansiedad o una presión que los sobrepasa. Por eso es vital educarlos desde temprano para manejar emociones y frustraciones.

Yo lo viví. Era catcher, pero por problemas de la vista tuve que dejarlo. Aunque no pude seguir como pelotero, encontré mi camino como preparador físico en las Grandes Ligas. Esa experiencia me impulsa a guiar a los jóvenes con empatía”.

LAI: ¿Un mensaje final para los estudiantes-atletas?

Edgar: “La exaltación de un puertorriqueño al Salón de la Fama debe sentirse como una confirmación de que el camino que recorren tiene valor. No todos llegarán a Grandes Ligas, pero todos pueden aspirar a la excelencia. Ver a Carlos Beltrán inmortalizado demuestra que la disciplina, la educación y el compromiso abren puertas que trascienden el terreno de juego.”

Edgar no finalizó su carrera como pelotero, pero la vida lo llevó a convertirse en preparador físico de Grandes Ligas y, más adelante, en un referente del olimpismo puertorriqueño. Su disciplina lo llevó a competir en Barcelona 1992 y Atlanta 1996, y a coronarse en la pértiga en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Ponce 1993 y Maracaibo 1998. Por eso reconoce, siente y celebra con orgullo la trayectoria de su amigo y ahora sexto inmortal puertorriqueño en Cooperstown, Carlos Beltrán.

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