Valentina:
Desde el 2015 no te escribo… han pasado muchos años.
Hoy es el Día de los Padres, y solo quiero abrir el corazón pa’ soltar unas palabras para ti.
¿Por qué no te había escrito antes? Bueno, es medio complicado explicarlo… y creo que lo mejor pa’ mí es ser cien por ciento sincero con todo lo que te voy a decir. En aquella ocasión, cuando me confesé y puse en versos a “La hija que no abracé”, no quise regresar al capítulo de mi vida que más me dolió. De hecho, jamás volvería al Ashford ni aunque mi existencia dependiera de ello.
Sí, ha pasado tiempo con cojones… y no soy el mismo.
Ya no soy aquel tipo que quería abrirse paso en las Letras y en los medios de comunicación pa’ encontrar su camino. Vale, ya no pueden dudar de las cosas que puedo crear… bueno, solo el inseguro soy yo, y cuando eso pasa, tu madre me sigue dirigiendo como en el dos mil quince cuando te hicimos en Carolina. ¿Fue innecesario ese comentario? Sí, estuvo de más mi comentario, y tus hermanos estarán de acuerdo.
Hablando de tus hermanos, tengo que decirte que crecieron, ya no son los niños con los que iba en el Civic pa’ La Pared en Luquillo y después le metíamos a dos manos en Mimo’s Pizza. Vale, las cosas cambiaron, pero no te asustes, to’ está bien: a la familia le va bien, Gael y Pao emprenden su vuelo, pero tengo que aceptar que poco a poco el nido se empieza a sentir vacío. A veces en las tardes -cuando nuestro hogar está en completo silencio y solo Botines cuida de él- pienso en lo mucho que me hubiese gustado tener el hermoso desorden de una casa llena, y ver un reguero de tus juguetes en el suelo, aunque los Legos me jodieran la planta de los pies.
Ah, sí, Vale, tenemos una perrita que hubieses adorado: se llama Botines “Moncha” Colucci Zárraga Hernández y estoy trabajando duro para dejarle toda la herencia a ella pa’ que tus hermanos se jodan por lo suyo porque no pienso regalarles ni un peso. ¿Estoy vacilando esta vez? No sé… solo el tiempo se los dirá. Noup, la familia no está rota, al revés: nos amamos más que antes, pero ellos deben aprender un paL de lecciones y Boti es la única de la familia que me responde cuando la llamo, así que hasta ahora mi dinero va hacia ella.
Valentina, tu mamá y yo todavía nos abrazamos en el balcón -como antes, como siempre- todos los viernes en la noche cuando la música, la cerveza, el vino y la pizza nos curan el sacrificio de la semana; una de las cosas que a tu mai y a mí nos gusta es hablar con tu bróder en la mesa, y la otra es cuando tu hermana viene pa’ Pe Erre, porque mi corazón se siente casi-casi completo… solo faltas tú. Mi amor, los sábados en la noche también pasa lo mismo, los domingos comemos pancakes en las mañanas y repetimos los abrazos esa noche. Los lunes Sol se levanta a las 7:30 am (la alarma que pone me jode la vida) y cada semana me doy cuenta que elegí a la mejor madre pa’ ti.
Vale, tengo que dejar algo claro: tu mamá está más hermosa que en el 2015. Yo siempre quise que te parecieras a ella, aunque estoy seguro que Dios -que adora las bromas- te hubiese hecho una gorilita como yo solamente pa’ joderla… seguramente hubieses sido una gorilita con alma de jíbara bicha… una goribicha.
Tengo que decirte que tus abuelas están bien (Tole sigue cocinando cabrón y Miriam sigue más viva que nunca), tu tío más divertido -Luisón- se va a casar con titi Karen este verano, tu primo Evan sigue siendo una enema en cualquier lugar del mundo, tu primo Jeniel va encamina’o en sus metas, y titi Alys anda en USA con tu prima Adrianna, quien amenaza con quitarme el título de “la persona más talentosa de Los Vélez”.
¿Sabes qué? Nunca superé perderte.
Ni siquiera tu mai sabe cuánto me afectó, y no me quiero imaginar lo que sintió ella. Sol siempre calló su dolor -porque Marisol, sin duda alguna, es más fuerte que yo-, pero aún cuando hablo de eso con la galla en el balcón, me reafirmo que hubieses tenido a la mejor mamá del mundo… y Gael sabe que no estoy mintiendo.
Dije que iba a ser sincero, ¿verdad? Pues debo confesar que aún ando con rencor a Dios. Todavía estoy sintiendo revancha con La Vida y tratando de hacer las paces con La Muerte… todavía no entiendo el porqué no nos tocó conocerte. ¿Vale, sabes qué? Después de toda la jornada, los años y el proceso, a mis cuarenta y tres todavía pienso en el papá que pude haber sido. Yo te quería con to’ mi corazón, pero La Vida me dijo que NO.
Pa’ cuando me anunciaron tu llegada, yo estaba profundamente enamorado de tu mai -hey, no te asustes, aún lo estoy- y dentro de to’ el miedo que tienen los hombres que se formaron para tener una familia, me alegré con cojones porque sentí que Diosito me dio una segunda oportunidad para’ estar presente 24-7 en lo más puro que un ser humano puede tener: un hijo. ‘Pera, un hijo no porque los hombres somos de las nenas: una hija.
Te voy a decir algo: tu mamá y yo nos reuníamos los viernes en mi apartamento -o cuartito- alquila’o en Carola para fabricarte… ajá, volví a hacer un comentario innecesario. Entonces, hubo un viernes en que ella me rechazó una de las Heineken Light que le compraba para celebrar nuestro encuentro semanal, y fue ahí cuando me confesó que la pipa estaba llena.
Me asusté con cojones, pero algo en mí se sintió tan bonito porque al fin le daría una hermanita a tu ‘sis’. Sí, algo en mi corazón se sintió tan cabrón porque al fin le estaría dando forma al hogar que siempre soñé.
Después de que Sol me dijera esa noticia, escribí estas líneas:
“Tu mamá y yo comenzamos a ‘bullearte’. Te pusimos un nombre que siempre será nuestro secreto. Ella me mostraba videos de tu formación, yo iba entendiendo que la vida es un fucking milagro. Con las semanas ya me enamoré de ti. Las nenas tienen algo que me calma, así que quería que fueras chica. Solía imaginar que ibas a tener mi humor y joderíamos a tus hermanos cada fin de semana. También creía que por herencia materna y paterna, serías patizamba; pero me alegraba porque solo así podrías seguir mis incoherentes pasos al bailar bachata. Pensé en entrenarte para que fueras una espía de tu hermana, siempre al franco servicio de los dulces que yo te regalaría si me contabas con quién hablaba por el celular. De repente, comencé a comer más que tu mamá con la excusa de que solo unos brazos mullidos podían abrazarte mejor”.
Pero no pasó.
La Vida me negó lo que más quise cuando encontré al amor de mi vida.
Vale, cuando me dijeron que venías de camino, hice una película en mi mente… la película más linda del mundo porque iba a poder ser el papá que nunca pude ser junto a la próxima alcaldesa de Morovis. Hubiésemos sido la monarquía de la montaña, Vale, ahora mismo tu mai me está mirando mal porque ella no está de acuerdo con la idea de ser alcaldesa, por más que yo joda. Bueno, el que sea la próxima alcaldesa es inminente, pero eso te lo contaré en otra ocasión cuando cambiemos el nombre de la José “Pepe” Huyke y la llamaremos Coliseo Valentina Zárraga para ofrendarle el orgullo que solo los ponceños podemos darle a “la isla menos”.
En verdad, a mi edad tengo que confesar que me hubiese gustado con cojones llevarte a correr bicicleta, hablarte de la magia de los libros, enseñarte el arte de mantener las matas, jugar con tus muñecas y llevarte a Disney pa’ comprarte los vestidos que una princesa merece. Estoy seguro que mi calendario no sería el mismo de ahora si estuvieses con nosotros, pero no dudaría ni un segundo en canjear todo lo que tengo solo por cargarte en mis brazos.
Vale, te lo juro que a veces voy a los trabajos que tanto me apasionan, y pienso en las posibilidades… y si me dijeran que cambiara algo, en todas y cada una de las situaciones elegiría que estuviésemos en Sky Tower III con tus hermanos en la cocina, tu mai sirviendo la pizza de Ragazzi y yo disfrutando de la música de Spotify en el televisor como el papá que siempre soñé ser. Solo añadiría a Botines y nada me faltaría.
Pero no pasó…
Y ya tengo 43.
No quiero ser injusto ni mal agradecido con lo bonita que ha sido La Vida conmigo, la misma Vida que me regaló a la mujer más hermosa de Morovis, la que mantuvo a mis hijos saludables, la que puso a la bichota de mi hermana a mi lado para cuidarme, la que me dio a la mejor suegra del mundo, y la que me regaló una madre que me cuida como una fiera leona… pero yo siempre voy a desear haber tenido a la hija que venía a curar mi corazón y a completar nuestra familia. No me tocó… y todavía me duele con cojones.
By the way, Vale, me tatué tu nombre para recordar que no pude tener lo que más quería… y también pa’ acordarme todos los días que debo valorar lo que sí tengo.
Hoy es el Día de los Padres, y lo más que me hubiese gustado es haberlo pasado contigo comiendo helados en un banquito de la plaza de Ponce, mirando el verde de Morovis en casa de tu abuela o mirando el atardecer en el balcón de Cupey.
Vale, te veo en la próxima vida... sí o sí. Sígueme cuidando a tu mamá, a tus hermanos y a tus abuelitas desde el cielo.Te amo, tu papá. 🦍✏️🤍
Alexis Zárraga Vélez 🦍🇵🇷
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