Contexto

Mínimo el progreso en las destrezas de lectura en grados primarios para niños en escuela pública

Estudios indican que el dominio adecuado de la lectura al completar el tercer grado está asociado al futuro éxito académico del estudiante.

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Lectura La dramaturga Teresa Marichal Lugo narra a niños y niñas la historia de la Cucarachita Martina. (Brandon Cruz González/Brandon Cruz González)

Del CPI

Los ojos de una docena de niños y niñas de apenas cuatro años de edad no se despegan del libro En barco de papel que les lee Santia Bauzá Santiago en la Sala Eugenio María de Hostos en la Biblioteca Nacional.

Llegaron allí desde un centro preescolar vecino, en Puerta de Tierra, y esperan inquietos por la narración de La travesía de Martina en la Sala de Literatura Infantil. Allí Teresa Marichal Lugo ha ordenado su utilería, algunos libros, un tocadiscos, la maqueta de la casa de Martina, y el kamishibai o teatro de papel. Como parte de la Semana Nacional de las Bibliotecas, la titiritera y dramaturga recibe a la niñez que se sienta de inmediato sobre una alfombra de foam con letras y números coloridos.

Seis años atrás, actividades de lectura y narración como estas eran impensables en medio de la pandemia. La enseñanza se restringió a las pantallas de computadoras o tabletas, lo que agravó el rezago en la lectura en los grados primarios que ya se venía observando desde años anteriores. El Departamento de Educación (DE) sabe de este problema desde al menos el 2018, por un estudio hecho por el Instituto de Estadísticas y la Fundación Flamboyán.

El rezago en la lectura no es exclusivo de Puerto Rico. El sistema público de enseñanza de Estados Unidos comenzó una “recesión del aprendizaje” desde al menos 2013, identificó un grupo de académicos de las universidades de Stanford, Harvard y Dartmouth College en un estudio reciente. “En lectura, la pérdida promedio anual de rendimiento antes de la pandemia (2017-2019) fue igual de grande que durante la misma (2019-2022). Posteriormente, el rendimiento en matemáticas se recuperó de inmediato… Sin embargo, en lectura, el rendimiento continuó disminuyendo durante 2024”, indica el informe.


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Santita Bauza Santia Bauzá Santiago, coordinadora de Actividades Culturales en la Biblioteca Nacional de Puerto Rico, muestra una ilustración de Graciela Azcárate que aparece en el libro "En barco de papel" de Eugenio María de Hostos. (Brandon Cruz González/Brandon Cruz González, CPI)

“Se abre el telón” y Martina aparece estirándose frente al balcón; acaba de despertar. Los pequeños gritan sus saludos tras la exhortación de Teresa. Por cada pretendiente que Martina rechaza, algunos señalan con los índices al aire: “no, no, no”. Otros empiezan a distraerse de la narración tocando las letras o números de la alfombra, pero la boda entre Martina y Pérez es aplaudida por todos. Al finalizar, la narradora coloca la casita de Martina al centro, donde el grupo se arremolina alrededor para verla por dentro. Solo dos niños se acercan a los libros junto al tocadiscos luego de examinar el interior de la casa.

Actividades como esta son esfuerzos que, fuera del salón de clases, tratan de contribuir a fortalecer las destrezas de lectura en las primeras etapas de la educación.

El dominio adecuado de la lectura al completar el tercer grado está asociado al futuro éxito académico del estudiante. La importancia de que los niños salgan de tercer grado leyendo bien es vital porque de cuarto grado en adelante las clases resultan más técnicas, van a asuntos y materias específicas con vocabularios más complejos. Si un niño pasa a cuarto grado y no entiende bien, seguramente no va a salir bien, no va a poder demostrar aprovechamiento ni progreso académico, dijeron varias expertas entrevistadas.

En Puerto Rico, el DE comenzó a hacer pruebas de lectura hace apenas cuatro años. Las escuelas privadas no están obligadas a hacer estas pruebas, por lo que resulta difícil comparar puntuaciones y determinar qué estrategias funcionan mejor. Otro estudio de Fundación Flamboyán para el que suministró pruebas a estudiantes de escuelas públicas y privadas de San Juan durante el año académico 2016-2017 resaltó que “los estudiantes de escuela pública exhibieron desventajas sustanciales en términos de ingreso familiar y educación de los padres en comparación con sus contrapartes de escuela privada” colocándolos en un alto riesgo de rezago en la lectura. Hoy día el 78% de los estudiantes de nivel primario y secundario en Puerto Rico acuden a escuelas públicas, según el más reciente estimado disponible de la Encuesta de la Comunidad del Censo.

Educación evalúa las destrezas básicas de lectura de primero a tercer grado con las pruebas de mecánica de lectura, compuestas por siete subpruebas que no miden la comprensión lectora. Según la Guía de Avalúo de la Fundación Flamboyán, organización sin fines de lucro que fomenta la proficiencia lectora entre el estudiantado desde los primeros grados, la comprensión lectora implica “interpretar y construir significados a través de la lengua escrita”.

Según los resultados de tres años de la prueba (2022-2024) a los estudiantes del sistema público se ha encontrado que la mejoría en la lectura ha sido mínima. El análisis de la firma Datos en Perspectiva concluye que “se observa una mejora sostenida en el desempeño del estudiantado”. Pero los porcentajes de cambio anual reflejan un progreso inicial acelerado seguido de una caída moderada.

La subprueba de fluidez de lectura en todos los grados refleja resultados casi invariables entre 2023 y 2024. El año pasado, en primer grado solo el 14% del estudiantado alcanzó el estándar establecido por el DE, definido como la lectura de al menos 50 palabras por minuto. En 2024, la proporción fue de 13%.

“He recibido estudiantes de primer grado que básicamente no hablan. ¿Cómo pretendo que leas y escribas cuando tú no hablas? Esa exposición al lenguaje, además de surgir en la escuela, debe surgir en un contexto familiar”, observó Marielena Arrillaga, quien es guía del Taller 1 (primero a tercer grado) en La Nueva Escuela Montessori Juan Ponce De León de Guaynabo desde hace cinco años.

En segundo grado, apenas el 20% de los estudiantes alcanzó el estándar de 80 palabras por minuto para la subprueba de fluidez de lectura en 2024, mientras que en el año anterior alcanzaron el estándar de Educación un 21%. En tercero, el 39 % del estudiantado alcanzó el estándar de 90 palabras por minuto frente al 40% observado en 2024.

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Tere Marichal La titiritera Tere Marichal realizó esta actividad en la Biblioteca Nacional, en San Juan, como parte de su proyecto de rescate de los cuentos folclóricos. (Brandon Cruz González/Brandon Cruz González)

Regina Silva, quien hace 26 años es guía de Taller 2 (cuarto a sexto grado) en la Montessori La Nueva Escuela Juan Ponce De León, dice que “a medida que ha pasado el tiempo, he observado un poquito de mejoría en la mecánica. Pueden decodificar lo que dice [el texto], pero observo un rezago en la comprensión [de lectura], en cómo digiero y conecto esto que estoy leyendo”.

“Para nosotros en la Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR) el rezago lector lo interpretamos como una emergencia educativa y de país”, afirmó el vicepresidente del sindicato, Raúl González Colón.

Falta de consistencia en el DE para priorizar la lectura

Para la catedrática de la Facultad de Educación en la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras, Ruth Sáez Vega, “mientras acentuemos la mecánica y no la comprensión, siempre va a haber problemas con la lectura en Puerto Rico. Cambia el Secretario de Educación, cambia de repente el currículo, cambia el enfoque, cambian las prioridades pero, señores, la lectura tiene que ser una prioridad siempre. Sospecho que si damos pruebas de comprensión lectora saldríamos peor”.

A partir del año escolar 2023-2024 la prueba de lectura incluyó una subprueba de recuento, en un intento por evaluar si los estudiantes del DE comprenden lo que leen, dijo el psicólogo industrial y cofundador de Datos en Perspectiva, Julián Laboy. “Lees algo y deja ver si me lo puedes recontar. [La escala de la evaluación] va del uno al cuatro”, añadió.

En la primera subprueba de recuento, sobre si el estudiante narra, parafrasea o relata con sus propias palabras lo que acaba de leer, los estudiantes de primer grado no llegaron ni a la mitad del máximo de 4, pero los de tercero promediaron 3.2. En 2024-25, el promedio para los estudiantes de tercer grado se mantuvo igual, mientras que el promedio del estudiantado de segundo bajó y los alumnos de primero mostraron una leve mejoría.

“Nuestros niños están siendo sobreestimulados con la tecnología, el exceso de pantallas. No quieren leer. Pienso en los grados más grandes, que les empiezan a dar las novelas. Si las novelas están en YouTube, ¿tú crees que van a leerlas?”, comentó Metzarie Pérez Díaz, maestra de kínder y primero hace cuatro años en la Escuela Luis Muñoz Rivera de Las Piedras.

Hace dos años, en los Países Bajos se prohibió el uso de dispositivos inteligentes en las escuelas y observaron una mejora en la concentración y desempeño académico de los estudiantes, según un estudio encargado por el Gobierno a 317 escuelas secundarias. Las primarias suecas no están obligadas a usar herramientas o dispositivos digitales desde el año pasado, mientras que movimientos de padres y maestras en Estados Unidos han logrado que en cuatro estados se reduzca el “tiempo en pantalla”. En 2023 el estado de Florida prohibió al estudiantado el uso de celulares mientras están en la escuela, y se observó que al final del 2024, los alumnos mejoraron las puntuaciones en exámenes estandarizados de matemáticas y lectura en comparación a los exámenes que tomaron un año antes de la entrada en vigor de la ley.

Desde la aprobación hace seis meses de la Ley 185, en Puerto Rico se incorporó la prohibición de que los estudiantes de escuelas públicas hasta octavo grado usen dispositivos electrónicos personales dentro de los planteles, pero el uso de estos dispositivos para la enseñanza está permitido.

Jessica S. González Hernández, directora senior del programa de Lectura K-3 en Fundación Flamboyán piensa que hay una falta de concordancia entre los sectores que componen el aparato educativo para sostener y defender la lectoescritura como una prioridad dentro del sistema.

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Jessica González Jessica S. González Hernández, directora senior del programa de Lectura K-3 en Fundación Flamboyán. (Suministrada)

“En la medida en que todos los sectores entiendan que la lectoescritura es importante, crean una presión al Gobierno para que canalicen los fondos adecuadamente a esta prioridad. Pero si la prioridad es hoy STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), mañana bilingüismo, pasado mañana empresarismo, el otro año no sé qué, pues los fondos se van a ir así”, alertó González Hernández.

Desde el 2018 el estudio sobre el aprendizaje de la lectoescritura en los grados primarios de las escuelas públicas de Fundación Flamboyán y el Instituto de Estadísticas recomendó al DE “crear un sistema comprensivo e integral de avalúo del progreso de la lectura para los grados K-3”. Pero las pruebas de mecánica de lectura llegaron cinco años después, en 2023. Además de estrenar las evaluaciones ese año, Educación estableció mediante carta circular el proyecto DE Leer, que separa una hora de lectura todos los miércoles durante el horario de salón hogar para “desarrollar y refinar la competencia lectora”. A finales de 2024, el Departamento reconoció la lectoescritura como prioridad con la publicación de un manual para promover la lectura y el año pasado publicó una serie de cuadernos y guía para darle continuidad al esfuerzo.

“Ha habido gestiones para que tengan unos periodos escolares destinados a la lectura, pero no necesariamente lo que se hace en esos periodos escolares los va a ayudar a mejorar como lectores. No es solamente designar un periodo, es asegurarse de que ese tiempo tenga al profesional más preparado para trabajar con esos chicos y que tenga unas actividades que se han planificado, con intencionalidad”, apuntó Sáez Vega.

Con la catedrática coincidió el vicepresidente de la AMPR: “no podemos decir que el Departamento no haya hecho ningunos ajustes, pero requerimos de medición y transparencia. No es para señalar qué escuelas son las que están peores, sino para ver cómo podemos comparar y mejorar esos resultados particulares”.

Ignorada la propuesta Ley del Desarrollo de la Competencia Lectora

La delegación del Partido Popular Democrático en la Cámara de Representantes presentó en agosto de 2025 una medida para priorizar el desarrollo de la competencia lectora en los estudiantes de las escuelas públicas como política pública del Gobierno. Ese mismo mes, el proyecto de la Cámara 812 fue referido a la Comisión de Educación, donde permanece engavetado hace casi un año.

Tres días antes de la presentación del P.C. 812, la subsecretaria de Asuntos Académicos del DE, Beverly Morro Vega, subrayó ante la Comisión de Educación, Arte y Cultura del Senado que “la lectura ya es una prioridad institucional establecida en la Ley 85 de 2018 y reforzada mediante distintas iniciativas académicas”.

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Lectura Beverly Morro Vega, subsecretaria de Asuntos Académicos del DE, al centro, junto a Indhira Castro Rivera, gerente de operaciones del Programa de Educación para la Niñez Temprana; y Jeanette Ramos Ramos, gerente de operaciones del Programa de Español, a la derecha, durante la audiencia en el Senado. (Suministrada)

La vista pública en la cual participó la Subsecretaria surgió a raíz de una investigación de la Comisión senatorial de Educación en la que se concluyó que “los avances logrados [en mecánica de lectura] son relevantes pero insuficientes” y recomienda “declarar política pública prioritaria la competencia lectora y escritora en K-3, como eje ordenador del currículo”.

El proyecto cameral 812, por otro lado, propone que no se promuevan a cuarto grado los alumnos que no tengan la habilidad lectora correspondiente a su nivel, según los resultados de las pruebas de lectura que hace el DE. La maestra de Las Piedras, Metzarie Pérez Díaz opinó que “si en primero [un estudiante] no sabe leer, se debe quedar en primero. En tercero ya tiene las lagunas”.

Sin embargo, la guía Regina Silva entiende que los resultados de una prueba “no debe ser el único criterio que haga que ese niño permanezca en ese nivel. Cuando se deja ese niño [en el mismo nivel o grado], a lo mejor lo penalizamos por algo que ni él tiene culpa”.

La representante por el Partido Independentista Puetorriqueño Nelie Lebrón Robles cuestionó el trabajo del DE en materia de lectura. “¿Qué ha pasado que pasadas generaciones sí llegaban a tercero leyendo y ahora no?”, se pregunta. Lebrón entiende que gran parte de lo que propone el P.C. 812 “lo cubre la ley orgánica de Educación. Por ejemplo, no se supone que pasen a un estudiante al cuarto grado si no sabe leer. Por qué los están pasando, es la pregunta que nos tenemos que hacer”.

La política del Departamento establece que “el estudiante que no apruebe dos o más materias” entre primero y quinto “deberá repetir el grado”. Un estudiante pasa sus clases con D.

Con qué cuenta el magisterio para enseñar a leer

Todos los salones kínder a tercero del sistema de enseñanza público cuentan con los materiales y textos necesarios para fomentar la lectura, aseguró al CPI la gerente del Programa de Educación para la Niñez Temprana del DE, Indhira Castro.

Pero la maestra Pérez Díaz dijo que este año no recibió libros de texto o cuentos, contrario a pasados años. Cada primero y cuarto miércoles de cada mes la educadora dedica una hora a la lectura, como sugiere el proyecto DE Leer. Según tres directores escolares consultados por el CPI, esta política pública que establece DE Leer se está cumpliendo y se visibiliza en la planificación semanal que hacen las maestras y las actividades que incorporan en el calendario escolar.

El vicepresidente de la AMPR, González Colón, planteó que los materiales que el Departamento envía a las escuelas deben incluir iniciativas pedagógicas, “que no sea entregar material por entregar. ¿Qué vamos a hacer con él? ¿Cuál va a ser el seguimiento? ¿Cómo vamos a medirlo? Todo eso tiene que venir acompañado y planificado. Si no, es solamente por comprar material y decir, hoy gastamos tanto dinero en esto, pero no le damos seguimiento”.

En el caso de Marielena Arrillaga, maestra en la Montessori Juan Ponce De León, este año recibió libros y textos para la clase “que podemos utilizar conectados con el currículo, pero en cuestión de cuentos, hay un reto. Se pueden pedir, pero no siempre llegan”. La guía en la primera escuela pública Montessori en Guaynabo opinó que no siempre los textos “tienen un contexto relevante para el estudiante, así que no va a despertar interés”. Su compañera, Regina Silva, contó que sus alumnos “tenían un nivel de lectura muy básico” y las novelas asignadas para Taller 2 les resultaron complicadas. “Compramos nosotros un set de novelas más sencillitas para que ellos pudieran participar de los círculos literarios”, dijo. Los círculos literarios en la Escuela Juan Ponce De León consisten en que “cada ambiente tiene su novela y nos la rotamos. Si yo leí, por ejemplo, La niña que llegó del mar este año, pues se la paso a otro salón y me prestan, La gaviota y el gato que le enseñó a volar”.

En su ambiente (salón en la filosofía Montessori), Arrillaga dedica una hora todas las tardes para el periodo de lectoescritura. “En ese periodo ellos leen o escriben. Puede ser lectura grupal, leo un cuento y después hacemos una actividad; o lectura individual y después hay una actividad de escritura. Se da una dinámica bien bonita entre ellos”, explica Arillaga.

La guía ha observado cómo los estudiantes entre los seis a ocho años de edad “se tienen paciencia, se aplauden, se ayudan”.

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Lectura Mediante un acuerdo colaborativo con el Instituto Nueva Escuela, la organización Lee Conmigo celebra actividades de lectura como la que realizó en mayo en la Escuela Montessori Emérita León Candelas en Cayey. Juan C. Acevedo, director de Lee Conmigo, y la coordinadora promotora de lectura, Saraí Malavé, dirigieron la actividad.

La formación docente actual no garantiza el dominio de las prácticas esenciales para enseñar lectura en los grados primarios, por lo que la Comisión de Educación en el Senado recomendó reformar el Reglamento de Certificación Docente para requerir a los maestros formación universitaria y demostración de dominio en prácticas basadas en evidencia. Además, la comisión presidida por la senadora del Partido Nuevo Progresista, Brenda Soto, recomendó institucionalizar “el desarrollo profesional anual obligatorio para docentes K-3”.

Todas las maestras entrevistadas por el CPI expresaron apertura a certificaciones o desarrollos que mejoren su práctica profesional. No obstante, coinciden en que los talleres que ofrece el Departamento no siempre cumplen con las expectativas.

“Recibimos uno que fue excelente, de lectoescritura, súper pertinente y nos dio muchas estrategias nuevas. Pero también te digo que hay otros recursos que son estos licitadores del Departamento que pueden ser historias de terror”, contó Silva.

“Decirte que haya ido a un taller y diga, ‘¡Wow, qué mucho aprendí!’ Pues, no”, concluyó por su parte Arrillaga.

González Colón opinó que aunque se capacite al maestro, “el cambio real ocurre cuando puede implementar con consistencia su planificación”.

La subsecretaria Morro entiende que quienes se especializan en Educación Temprana en su bachillerato ya cumplen unos requisitos de enseñanza de lectura y prácticas profesionales, por lo que agregar un requisito o certificación no es necesario. En entrevista telefónica con el CPI destacó, además, que unas 1,939 maestras de kínder a quinto grado participaron entre 2023 y 2025 de la Academia de Lectoescritura, donde se certificaron en las prácticas esenciales para la enseñanza de la lectura. La academia es una iniciativa de la Universidad de Puerto Rico, Fundación Flamboyán y la coalición multisectorial ¡Todos a leer!

Castro adelantó que en agosto de este año el Programa de Educación para la Niñez Temprana comenzará el proyecto “Apoyo al maestro promotor de lectura”, sufragado con fondos federales, para asignar tutores especialistas en lectura que apoyen a los docentes. La subvención está sujeta a renovaciones anuales por hasta tres años.

El secretario del DE Eliezer Ramos Parés, no estuvo disponible para reaccionar a este reportaje vía telefónica ni presencialmente, pero compartió expresiones en el sentido de que considera que los resultados de las pruebas son positivos y ”evidencian la efectividad de los esfuerzos que ha venido implementando el Departamento de Educación”. El funcionario aceptó sin embargo que hay áreas de mejora: “Reconocemos que aún existen retos y los estamos atendiendo de manera integral, mediante estrategias académicas, capacitación docente y programas de apoyo dirigidos a fortalecer las destrezas lectoras en todos los niveles”.

Ramos Parés dijo además que: “El fortalecimiento de la colaboración con la Coalición Todos a Leer ha sido una herramienta valiosa para continuar impulsando iniciativas que promuevan una cultura de lectura en nuestras escuelas”.

Esta historia se publica en Metro gracias a una alianza con el Centro de Periodismo Investigativo. Puedes leer la verisón original AQUÍ


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