La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, en inglés) pronosticó este jueves una temporada de huracanes del Atlántico por debajo de lo normal para 2026, debido principalmente al posible desarrollo del fenómeno climático El Niño, que suele inhibir la formación de ciclones tropicales en la cuenca atlántica.
Según el pronóstico oficial de NOAA, la temporada —que se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre— tendría entre 8 y 13 tormentas con nombre, de las cuales entre 4 y 7 podrían convertirse en huracanes y entre 1 y 3 alcanzarían categoría mayor, es decir, categorías 3, 4 o 5 en la escala Saffir-Simpson, con vientos de al menos 111 millas por hora.
La agencia indicó además que existe un 70 % de confianza en estas proyecciones.
NOAA explicó que las condiciones atmosféricas y oceánicas previstas para este año incluyen un aumento en la cizalladura del viento sobre el Atlántico tropical, un factor asociado a El Niño que dificulta la organización e intensificación de sistemas tropicales. El Centro de Predicción Climática de la agencia estimó una probabilidad de 82 % de que El Niño se desarrolle entre mayo y julio de 2026.
El promedio histórico de la temporada atlántica, basado en el periodo climatológico 1991-2020, es de 14 tormentas con nombre, 7 huracanes y 3 huracanes mayores, por lo que las cifras proyectadas para este año se ubican por debajo de los parámetros normales.
La NOAA señaló además que las temperaturas de la superficie del océano Atlántico se encuentran más cercanas al promedio histórico en comparación con los niveles récord observados en años recientes, una condición que también contribuiría a limitar la energía disponible para el desarrollo de ciclones tropicales.
La agencia federal indicó que continuará utilizando herramientas avanzadas de observación satelital, aviones cazahuracanes y nuevos modelos de pronóstico para mejorar la precisión de los avisos y advertencias durante la temporada ciclónica. NOAA destacó que las mejoras tecnológicas permiten anticipar con mayor exactitud la trayectoria e intensidad de las tormentas.
Asimismo, el director del Servicio Nacional de Meteorología, Ken Graham, exhortó a las comunidades costeras y zonas vulnerables a no bajar la guardia pese al pronóstico menos activo. El funcionario recordó que una sola tormenta que impacte tierra puede provocar inundaciones catastróficas, daños significativos y pérdidas humanas.
La agencia federal advirtió que una temporada menos activa no elimina el riesgo de impactos severos y reiteró el llamado a que las familias revisen sus planes de emergencia, preparen suministros y permanezcan atentas a las actualizaciones oficiales durante los próximos meses.
