El canadiense Conor Vincent D’Monte, arrestado en Puerto Rico en 2022 tras permanecer más de una década prófugo, fue sentenciado esta semana a 15 años de prisión en Canadá luego de declararse culpable de conspirar para cometer asesinato.
La sentencia pone fin a un caso que no solo marcó uno de los episodios más notorios de crimen organizado en Canadá, sino que también expuso cómo el fugitivo logró establecerse en Puerto Rico bajo una identidad falsa mientras evadía la justicia internacional.
De acuerdo con los hechos presentados en el tribunal y reseñados por la prensa canadiense, D’Monte participó en un complot para asesinar a los hermanos Bacon —líderes de la banda rival Red Scorpions— en medio de una guerra entre organizaciones criminales que autoridades han catalogado como uno de los periodos más violentos en la historia reciente de Columbia Británica.
Su rol incluyó rastrear los movimientos de los objetivos, proveer descripciones y matrículas de vehículos, así como facilitar dispositivos encriptados para la comunicación entre miembros de la organización.
Aunque la sentencia impuesta es de 15 años, el tiempo efectivo que cumplirá será menor —menos de ocho años adicionales— debido al crédito por el tiempo ya cumplido bajo custodia en Estados Unidos y Canadá.
La jueza Heather Holmes indicó que la pena responde a la gravedad de los hechos, en un conflicto que provocó múltiples asesinatos y puso en riesgo a civiles.
Una doble vida en Puerto Rico
El caso adquirió notoriedad en la isla cuando D’Monte fue arrestado en Isla Verde, tras vivir por años bajo el alias de “Johnny Williams”.
Durante ese tiempo, logró insertarse en comunidades locales, participando en iniciativas benéficas, proyectos agrícolas y actividades de impacto social, incluyendo esfuerzos vinculados a la recuperación de abejas tras el huracán María.
Incluso, su presencia alcanzó espacios oficiales y círculos de influencia, lo que posteriormente generó cuestionamientos sobre los mecanismos de verificación y debida diligencia en la isla.
Antes de su extradición, el propio D’Monte defendió su paso por Puerto Rico, asegurando que había intentado rehacer su vida.
“Puerto Rico es un lugar que siempre recordaré… como un hogar donde pude comenzar un capítulo nuevo e inconcluso en mi vida”, expresó en una carta pública.
Señalamientos y controversias locales
Más allá del caso criminal en Canadá, la presencia de D’Monte en Puerto Rico provocó controversias a nivel local, particularmente por su interacción con sectores políticos, empresariales y comunitarios mientras permanecía prófugo.
Algunas investigaciones periodísticas independientes han alegado vínculos con figuras públicas.
Tras su arresto, agencias del gobierno también revisaron vínculos con entidades sin fines de lucro asociadas a su entorno, incluyendo la revocación de beneficios contributivos relacionados a proyectos con los que estuvo vinculado.
Cierre de un caso de más de una década
D’Monte había sido acusado originalmente en 2011, pero huyó de Canadá antes de enfrentar juicio, iniciando un periodo de más de 11 años como fugitivo internacional.
Además de la conspiración para asesinato, enfrentaba un cargo por asesinato en primer grado relacionado con la muerte de un presunto miembro de una pandilla rival, el cual fue suspendido tras la sentencia.
Durante el proceso judicial, el ahora convicto expresó arrepentimiento.
“Lo siento sinceramente… no soy el hombre que era”, dijo ante el tribunal, al asegurar que sus posturas y decisiones han cambiado con el tiempo.
Autoridades canadienses sostuvieron que la condena refleja la gravedad de los hechos y el impacto prolongado que tuvo la violencia de pandillas en sus comunidades.
